lunes, 23 de marzo de 2009

AMORES DE JUGUETES


Amores de juguete


Foro de Mañana Es Para Siempre



En Mañana Es Para Siempre, somos testigos de un gran amor que ha sobrevivido separaciones, calumnias y traiciones. Lo interesante es que ese gran amor nace entre dos niños en edad de hacer la Primera Comunión. ¿Es creíble que dos criaturas inocentes pueden sentir una pasión tan intensa que sobreviva al tiempo?



Parejas en miniatura

Fotos


Niños enamorados





Una de las sorpresas que nos trajo la evolución del género infantil fue hacernos descubrir que los niños se podían enamorar. A fines de los 80's, causaba escándalo la serie argentina El Árbol Azul, donde pequeños pre-adolescentes sufrían penas del corazón. “¿Qué van a saber del amor las criaturas?” preguntaba escandalizada la audiencia adulta, olvidando que las emociones románticas pueden preceder al despertar sexual.

Todavía recuerdo el shock de mi mamá al ver a Ludwika Paleta, de sólo trece años intercambiar un casto beso con Gael García Bernal en El Abuelo Y Yo. Es que aun de chiquito, ¡Gael las mataba! Aparte del value shock, El Abuelo Y Yo creo su controversia, ya que el cariño que existía entre Alejandra y su humilde enamorado era tan intenso como el de cualquier pareja adulta

No es que el público no supiera que los niños se “enamoraban”, pero se creía que era un juego, una mera imitación de lo que veían en el mundo adulto. El Abuelo Y Yo nos demostraba que un amor infantil podía ser fuerte y genuino. Lo cierto es que ya lo habíamos visto en la emblemática Carrusel, donde Cirilo se consumía de amor por la pretenciosa Maria Joaquina, también interpretada por Ludwika, quien se complacía en humillar a su infantil enamorado.

La telenovela infantil siempre ha jugado con estos romances inocentes. Puede disfrazarlos de amistad como el gran afecto que existía entre Daniela y Martín Ricca en El Diario de Daniela u otorgarle tonos más románticos, si se acerca a la adolescencia, como en la mencionada El Abuelo Y Yo o en Aventuras En El Tiempo.

Ese amor que no quiere morir
Muchas novelas como Mañana Es Para Siempre usan el motivo de un amor que nace en la infancia y que crece junto con los enamorados. El propósito de ese tema recurrente es demostrar la fortaleza y permanencia del sentimiento. Inés Rodena lo usó con éxito en La Gata, cuyas versiones posteriores (La Fiera, Cara Sucia y Por Un Beso) lo han conservado. En esa historia, dos niñitos de clases diferentes, tal como lo son Eduardito y Fernanda, inicia una gran amistad que con el tiempo se vuelve romance.

Caridad Bravo Adams, en Cañaveral De Pasiones, demostró como un afecto inocente puede provocar malos pensamientos en los adultos que los rodean. El amor de Pablo y Julia (Juan Soler y Daniela Castro) fue ensuciado en su infancia por la maledicencia de chismosos y de padres incomprensivos y los niños fueron separados. Años mas tarde, se reencontraron y descubrieron que el sentimiento no sólo seguía vivo sino que además, había aumentado hasta el punto de superar todo obstáculo.

La premisa es que el mismo ataque del mundo adulto convierte el romance infantil en una emoción más intensa y vigorosa que persiste, casi con terquedad, hasta la madurez. Es como si ese amor de juguete se fortaleciese con el trauma psíquico de la separación y de la prohibición impuesta por los mayores como vemos ha ocurrido con Eduardo y Fernanda (Fernando Colunga y Silvia Navarro).


En Mañana Es Para Siempre, la pasión infantil de Eduardo y Fernanda ha crecido con ellos. ¿Puede suceder eso en la vida real? Si leemos en las noticias que niños de trece años se convierten en padres, quizas sea posible que criaturas más pequeñas e inocentes se enamoren ¿ O no?

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